Llega el 31 de octubre y lo primero que viene a la mente de muchos es pensar en el disfraz que se pondrán o buscan donde pasar la noche más tenebrosa del año, pero en el Perú se vive otro ambiente. El 31 de octubre es un día de orgullo, de patriotismo, de sentimiento, de ritmo y sabor. Los cajones se alistan y al pique de la guitarra se comienza a celebrar el Día de la Canción Criolla.
Deliciosa música popular que surgió desde los Barrio Altos con el compositor más célebre del repertorio criollo Don Felipe Pinglo Alva, autor de canciones como “El Pebleyo” o “El huerto de mi amada”, tras su muerte en 1936 comenzaron a surgir otros grandes compositores e intérpretes como Laureano Martinez, Filomeno Ormeño, Nicomedes Santa Cruz, la genial Chabuca Granda, Mario Cavagnaro, Augusto Polo Campos, Lucha Reyes, El “cholo” Berrocal, Luis Abanto Morales, etc.
A partir de 1944 el Presidente Manuel Prado decretó que el 31 de octubre los peruanos celebren con todo orgullo la música que los ha acompañado en todos los momentos de su vida, melodías que se escuchan desde las más nostálgicas lejanías hasta los más alegres sones que se bailan en los callejones.
Ese es el Perú señores, un país multicolor que refleja su enorme variedad en sus paisajes, en su comida y por supuesto en su música.
Así que este día solo basta sacar el cajón, afinar la guitarra y el ritmo de valses, polkas, zamacuecas, festejos y landós celebremos juntos el Día de la Canción Criolla. Y como diría el gran Nicomedes Santa Cruz: “Guitarra llama a cajón,… cajón a la voz primera… escuchen con atención… ¡Aquí viene la marinera!”…