
En México existe un lugar donde una vez al año se puede apreciar un maravilloso espectáculo de la naturaleza, que literalmente cubre de coloridos aleteos grandes extensiones de terreno. Me refiero al Santuario de las Mariposas Monarcas en Michoacán. Precisamente en Angangueo se localiza el hogar de estas bellezas aladas que llegan desde Canadá para hibernar y reproducirse, cubriendo los bosques y todo a su alrededor.
Llegar hasta aquí y apreciar este espectáculo es algo que puede dejar impactado a cualquiera. Miles de mariposas anaranjadas con suaves líneas negras que de forma caprichosa se dibujan en sus alas concurren desde la primera semana de noviembre, para construir sus nidos y esperar hasta febrero que es el mes cuando comienzan a aparearse.

La temperatura es ideal para su procreación y las mariposas lo entienden perfectamente porque hacen un recorrido de 4.000 kilómetros con escalas por todo el país, viaje que dura aproximadamente 25 días. Una migración que realizan como ya dijimos para reproducirse y también para protegerse del crudo invierno canadiense.
Además de su extraordinaria belleza, la mariposa monarca posee una gran resistencia y longevidad ya que a diferencia de otras de su especie que apenas viven 24 días, ella tiene un ciclo de hasta 9 meses. Aunque crece apenas unos centímetros, puede alcanzar a viajar 120 kilómetros cada día.

Por la importancia que tiene para el equilibrio ecológico, el Santuario de la Mariposa Monarca ha sido declarado como Patrimonio Natural de la Humanidad en 2008. Título que nos obliga a protegerlas y ayudar a su preservación para que sigan migrando. Ellas permanecen aquí hasta el mes de marzo, fecha en emprenden su regreso al que será su hogar el resto del año hasta que el espectáculo de su visita comience otra vez.