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Rutas


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Calchaquíes es un sistema de valles y montañas que se ubican al Noroeste de Argentina, se extienden una longitud de 520 km. atravesando los territorios de tres provincias, al norte del valle se encuentra la provincia de Salta, al extremo Este se encuentra la provincia de Tucumán y por la parte sur de este bello valle está Catamarca.

El nombre del valle proviene de una de las tres naciones pazioca, los Calchaquíes era una cultura indígena que mantuvo una guerra contra los invasores españoles que duró 100 años. Por este valle discurre el río del mismo nombre y desemboca en el río Santa María, en todo su recorrido se pueden observar ciudades, sitios precolombinos así como coloniales.
Este hermoso valle ofrece a los visitantes realizar una ruta denominada la “Vuelta a los Valles”, se trata de un viaje inolvidable, el recorrido es por un lugar lleno de atractivos, historia preincaica y colonial que se instaló entre una geografía que poco a poco ha sido tallada por la misma naturaleza, así tambiém podremos observar su arte.
Los pueblos de los que se puede apreciar su historia, sus antiguas construcciones y gran arquitectura son: Cachi, Amaichá del Valle,Santa María, Cafayate, San Carlos, Angastaco, Seclantás, Molinos y otros, todos estos están comprendidos en el Circuito, al ingresar a cada uno de ellos nos daremos cuenta que son diferentes unos con otros, pero nos llenan de la misma magia.
Al viajar por esta zona nuestro recorrido abarca casi todo el valle, para esto partimos de la ciudad de Salta con dirección primero al pueblo de Cachi, tomando la Cuesta del Obispo y el P.N. los Cardones, al lugar llegaremos a la hora del almuerzo, luego de ese descanso, debemos continuar por la ruta número 40 que nos llevará mostrando bellas panorámicas, bordeando el río Calchaquí conoceremos los pueblos que siguen, como Molinos, Seclantás, Angastaco y muchos otros.
Debemos continuar por la Quebrada de las Flechas para llegar a visitar San Carlos y la noche nos coge en Cafayate, es ahí donde nos quedamos a dormir. Al día siguiente por la mañana visitamos el pueblo así como las bodegas, almorzamos y volvemos a Salta.
Para dar la Vuelta al Valle podemos hacerlo por otra ruta y en coche, salimos de Salta con dirección Sur Este por la Ruta Nacional 68 y nos lleva hasta Cafayate visitando los pueblos que encontramos a nuestro paso, está completamente asfaltada, las localidades son Coronel Moldes, Ampascachi, La Viña, si queremos visitar el dique Cabra Corral, debemos desviar 23 kilómetros desde Coronel Moldes siguiendo la ruta Provincial 47, en dicho dique se practica la pesca y actividades náuticas.
Continuamos nuestro recorrido volviendo a la ruta 68 por un acceso hacia el pueblo de Guachipas, aquí podemos observar sus pinturas rupestres ubicadas a 17 km cerro adentro, continuamos por el pueblo denominado Alemania, allí se encuentra una antigua estación de ferrocarril, seguimos por la Quebrada de las Conchas que nos invita a observar sus formaciones geológicas, el Anfiteatro o la Garganta del Diablo que a simple vista, solo la naturaleza puede lograr tales cosas.
Continuamos pero esta vez en descenso, podemos apreciar paisajes rocosos, minerales, sin población hasta que llegamos a los Médanos y finalmente a Cafayate donde nos quedamos a dormir.
Al día siguiente continuamos hacia San Carlos saliendo por el Sur Oeste, para lo que tomamos la Ruta Provincial 33 y avanzamos hasta Chicoana, es ahí donde comenzará nuestro recorrido por el valle Calchaquí, pasando por el valle de Lerma, por la Quebrada del Escoipe y debemos ascender por la Cuesta del Obispo, al llegar al Valle Encantado, podremos observar cóndores volando y en la parte más alta se encuentra la piedra del Molino a 3348 m.s.n.m.
Continuamos y al llegar a la Puna seguimos por la recta del Tin Tin a través del Parque Nacional los Cardones, aprox. 20 km. comprende una cuesta con curvas. Llegamos a Cachi y nos quedamos hasta la mañana siguiente para conocer el pueblo y sus alrededores, luego continuamos por el sur con dirección a Seclantás, pasamos por Molinos, Angastaco pasando por la Quebrada de las Flechas que tiene estrechas formaciones montañosas, desfiladeros con paredes naturales de 20 m. de altura, avanzamos hasta llegar a San Carlos, Animaná y Cafayate.

Pueblos como este se encuentran a orillas o cerca al Océano Pacífico, pero al igual existen pueblos con encanto llenos de historia a orillas del Atántico, por tanto te invitamos a conocerlos, de ¿cómo viajarás?, no es problema, tampoco necesitas hacer mucho ajetreo, porque Pullmantur cruceros te invita a viajar a los mejores precios y descuentos, si es con niños no hay problemas, pues ellos no pagan, para unas merecidas vacaciones, no esperes más y haz tus reservaciones.


Los atractivos turísticos que nos ofrece el Mediterráneo son casi ilimitados. Es una afirmación que podrá sonar algo exagerada, pero es la verdad.
Continuando con nuestro repaso a las bellas zonas comprendidas en este océano y sus alrededores, démosle un vistazo a Mykonos para empezar. Se trata de una de las islas griegas más populares en el mundo. Pertenece al archipiélago de las Cícladas y es bien llamada "la joya del mar Egeo".

Myokonos tiene la especial virtud de combinar una cosmopolita vida nocturna con diversión y lujo, junto a una esencia muy apacible y romántica. Según la maravillosa mitología griega, en este lugar el mismísimo dios Zeus se enfrentó a los Gigantes. Se caracteriza por un paisaje algo árido, pero tiene unas playas realmente hermosas. Como para considerar seriamente organizar inolvidables viajes a Mykonos.
La oferta playera es para todos los gustos: desde las tranquilas como Houlakia, Psarou, Kapari, Agios Ioannis, o Panormos hasta las más movidas y visitadas como Paranga, Platis Gialo o sobretodo Paradise y Super Paradise. Si eres nudista o gustas de los deportes acuáticos también encontrarás una playa adecuada para ti.

Sus callejuelas son estrechas y muy pintorescas, con cuadradas casitas pintadas de blanco, molinos y abundantes iglesias. Además encontraremos bastantes museos y una activa vida cultural. Por si fuera poco al sur de la isla (en Lino) se conservan las ruinas de Portes, y en Paleocastro se observan restos de una fortificación muy antigua.
También perteneciente a la cuenca del Mediterráneo pero en Francia, se encuentra Marsella. Es la tercera en importancia en el país galo. Esta ciudad de antiguos orígenes foceanos (que fundaron la región con el nombre de Massalia) tiene una gran relevancia económica, cultural, turística y comercial, albergando el puerto mediterráneo más importante en lo que se refiere a comercio.

Esta ciudad portuaria cuenta con varios atractivos monumentales de mucha antigüedad, como el Castillo de la isla de If del cual el escritor Alejandro Dumas tomó inspiración para su famosa obra “El conde de Montecristo”. Esta fortificación del siglo XVI cuenta con mazmorras que actualmente no aprisionan gente, sino que son un importante plus turístico. Junto a la desembocadura del puerto, está el Castillo de Saint-Jean.
En la colina situada al sureste encontramos el Castillo de Saint-Nicolas, mientras que más al oeste vemos el Palacio del Faro (Le palais du Phare). Continuando la orilla del puerto viejo llegaremos a la impresionante basílica de Sainte-Marie-Majeure. No olvidemos tampoco visitar la antiquísima Abadía de San Victor. El punto culminante de la ciudad marsellesa es la colina de la Garde, desde la cual tendremos espectaculares vistas. Además acá se encuentra un fuerte que posteriormente sirvió para edificar la basílica Notre Dame de la Garde.

Un barrio pintoresco es Le quartier Le Panier, en la alta Marsella, con coloridas casas y calles estrechas. La urbe moderna se abre con la avenida de la Canabière, hasta llegar al centro comercial de la ciudad con modernas tiendas y negocios de todo tipo, bares, restaurantes y discotecas. En el barrio de Cinq Avenues también nos toparemos con un monumento: el Palacio de Longchamp.
No olvidemos que Marsella integra la famosa Costa Azul, conocida también como Riviera Francesa. Se trata de una de las zonas más turísticas y glamorosas de Europa, siendo destino favorito de muchas celebridades. Abarca desde la frontera italiana hasta las cumbres de los Alpes. También la Costa Azul acoge eventos como el Festival internacional de Cine de Cannes o el Gran Premio de F1 en Mónaco. Y por supuesto, tiene hermosas playas. Un motivo más para realizar viajes a Marsella.


Portugal, país que forma parte de la península ibérica junto a España, tiene como dos de sus destinos más visitados a Algarve y la costa de Lisboa.
Empecemos por Algarve. Se trata de la región más meridional del Portugal continental, y posiblemente la zona más visitada del país con más de 9 millones de turistas extranjeros cada año. Su geografía se caracteriza por suaves colinas, cruzadas por valles. Siempre nos darán la bienvenida un agradable clima y bellos paisajes naturales con naranjos y almendros.

Gracias al adecuado clima se pueden practicar diversas actividades deportivas al aire libre, como golf o tenis, Antiguamente fue una región con fuerte presencia islámica, lo que se aprecia al ver el estilo arquitectónico local. Pero lo más popular en Algarve son definitivamente sus hermosas playas.
Bañadas por el océano Atlántico, de arenas doradas y aguas frescas y claras. Con una línea costera de aproximadamente 155 Km, encontramos abundantes cuevas y grutas en roca caliza. En esta localidad se encuentran dos de los mayores complejos turísticos de toda Europa: Vilamoura, junto a la playa de la Falésia, y Rocha en la región de Portimão.

Siempre con una excelente infraestructura, y los hoteles en Costa de Algarve pueden hallarse para todo tipo de bolsillos. Otras playas no menos encantadoras son la de Quarteira, Albufeira, Alvor, Lago, Armação de Pêra, Monte Gordo, Sagres y Tavira. No olvidemos empaparnos de la cosmopolita vida nocturna de Algarve, con sus muchas discotecas, bares y restaurantes.

Un rincón también de inmenso interés turístico es la costa de Lisboa. Para empezar, la capital lusitana ofrece innumerables atractivos, como la Torre de Belém, el antiguo Monasterio de Jerónimos, las estrechas y pintorescas calles de Bairro Alto y Alfama, así como una activa vida cultural y comercial. En cuanto a la Costa de Lisboa propiamente dicha, encontramos pueblos de gran encanto, que combinan modernidad con tradición.
El clima es bastante soleado. Hay que mencionar que técnicamente Lisboa no tiene playa, pues el agua que la rodea corresponde a la desembocadura del río Tajo, así que para encontrar mar debemos viajar unos pocos kilómetros como yendo hacia Oeiras. Luego de un pequeño recorrido nos podremos topar con preciosas playas, y pueblos pesqueros como Sesimbra o Ericeira.

En Estoril podremos disfrutar de plácidos momentos en medio de un clima perfecto, en la Costa Azul compuesta por Setúbal, Arrávida y Troia nos deleitaremos con hermosas zonas estuarias. En Sintra –ciudad ideal para alejarnos del stress- se encuentra el cabo de la Roca, el punto más occidental del Viejo Continente.
Podemos decir que las playas al oeste de Lisboa no son demasiado grandes, exceptuando la de Carcavelos. Lo más ventajoso es su fácil acceso desde la misma ciudad capital. Por ejemplo la playa Santo Amaro de Oeiras, tranquila y de simple llegada. Al sur encontramos playas más concurridas, integrantes de la Costa de Caparica.
Se pueden practicar deportes acuáticos y hospedarse en cómodos Hoteles en Costa de Lisboa. Así que ya lo saben, Portugal es una magnífica opción con los dos destinos aquí presentados.


Uno de los enclaves más encantadores del Mediterráneo indudablemente lo conforman las islas griegas. Este mar interior, el más grande del planeta; cuenta con rincones de sobrecogedora belleza, con clima templado, culinaria exquisita, playas hermosas y servicios de primera… ¿pero no estamos exagerando? No; en absoluto. Dentro de las numerosas alternativas para realizar viajes Mediterráneo las islas griegas deben estar en la lista de prioridades, y ya veremos por qué.
Cultura e historia viva se combinan con paisajes inolvidables de cristalinas aguas y cielos imponentes. Divididas en varios archipiélagos: Cycladas, Dodecaneso, Jónicas, Espóradas, islas del Norte del Egeo y las del Golfo Sarónico, son un bello mosaico de más de 2000 islas de las que tan solo unas 200 son habitadas por seres humanos.

Las Cycladas son las más populares y de geografía menos abrupta. En medio del mar Egeo, han visto pasar hechos importantísimos de la civilización griega. Ya sea en la tranquilidad de Kea o el dinamismo de Myokonos, las arenas volcánicas de Santorini o la fina arena de Milos; todas se nos ofrecen como paraísos. Las islas Cycladas son estas: Kea, Santorini, Kithnos, Paros, Serifos, Milos, Sifnos, Kimolos, Siros, Antiparos, Andros, Tinos, Mykonos, Naxos, Delos, Ios, Sikinos, Folegandros, Anafi, Amorgos, Donousa y Kufonisia.
Las islas pertenecientes al Dodecaneso se ubican entre las Cycladas y la costa de Turquía. Sorprende su variedad paisajística, con abundante flora y casitas pintorescas. Posiblemente la más representativa es Rodas, donde antiguamente estaba el Coloso, una de las maravillas del mundo antiguo. Pero hasta hoy se puede notar el paso de las diferentes culturas, como la otomana, greco-romana, franca y bizantina. El Dodecaneso está integrado por: Rodas, Patmos, Karpatos, Simi, Kasos, Astipalea, Tilos, Nisiros, Kalimnos, Kos, Leros, y Kastelorizo.

Las islas Jónicas nos seducirán de extremo a extremo. Fértiles y montañosas, son más áridas en el sur. Se componen de: Corfu, Paxos, Anti Paxos, Meganisi, Lefkada, Itaca (sí, la misma de Ulises en el mito de La Odisea), Kefalonia, Zakinthos y Kithira.
Creta es una isla muy grande, la más extensa de Grecia y quinta del Mediterráneo. Está dividida en Creta este, Creta centro y Creta oeste. Esto quiere decir por supuesto, que su visita requiere más tiempo que las otras islas de menor tamaño. El sur de sus costas es casi virgen, y por todos es conocida su relevancia histórica, reflejada muchas veces por la mitología.

De otro lado, el golfo Sarónico está lleno de sitios arqueológicos. Acá también encontramos a tiro de piedra (limitada por el norte) a la capital griega: Atenas, con la espectacular Acrópolis como principal carta de presentación. Paisajes marinos y costas de bajo relieve son solo un parte de lo que nos aguarda. Este golfo se compone de las islas: Hydra, Egina, Poros y Spetses.
El día que viajes islas griegas excepcionales como las Espóradas te estarán esperando. Las islas son muy fértiles, y el clima suave y templado, las aguas cálidas y limpias...y la arena muy fina y blanca. Las Espóradas son: Skiathos, Alonisos, Escopelos y Skiros. Al sur tienen a la gran isla de Eubea, antes llamada Negroponte. Se cree que se separó de la Grecia continental luego de un fuerte terremoto.

Finalmente, están las islas del Egeo Norte. Frente a la costa turca; todavía el turismo no es muy alto, por lo que conserva gran naturalidad y tradición, y están más alejadas de las grandes infraestructuras hoteleras. Se compone de islas de tamaño diverso: Ikari, Lesvos, Limnos, Chios y Samos. ¿Se inclinan por alguna opción en especial? Como decía al principio, absolutamente todas estas islas griegas son un destino altamente recomendable, así que ninguna tiene pierde.


Las islas más grandes del Mediterráneo son ambas Italianas. Son regiones autónomas con estatuto especial, pero lo que más destaca en ellas es su encanto único.
Comencemos por Sicilia. Es la mayor isla del mar mediterráneo y de Italia. Sin embargo tiene características muy particulares, diferentes al resto de la realidad italiana. Sus habitantes suelen presentarse primero como sicilianos y luego como italianos, lo que nos da una buena muestra de la fuerte identidad propia. Una tierra de cultura y arte en su más pura expresión, algo estigmatizada por la mafia aunque esa percepción ya está cambiando.

Es la región más grande toda Italia con sus 25.711 kilómetros cuadrados. Además también se compone de otras islas, como las Eolias al nordeste, Egadas al oeste, Pelagie al suroeste, Ustica al noroeste y las Pantelleria al sur. En Sicilia encontramos abundantes sitios arqueológicos, como el Valle de los Templos en el sur de la isla. Nombrado Patrimonio de la Humanidad desde 1998, comprende una amplia zona consagrada a los dioses y divinidades griegas: Templo de Hera, Templo de la Concordia, Templo de Zeus Olímpico, Templo de Heracles, Templo de Hefesto, Templo de Asclepio y Templo de los Dioscuros.
Otro sitio arqueológico de gran interés es Selinunte, antigua ciudad griega ubicada en la actual provincia de Trapani; con cinco templos centrados en una acrópolis. La capital de Sicilia es Palermo. Tiene un patrimonio artístico muy variado, con edificios de muchos estilos arquitectónicos, museos, teatros y preciosas iglesias. Esto demuestra la influencia de las culturas cartaginense, bizantina, romana, árabe, normanda y etc. No olviden pasar por las Catacumbas de los Capuchinos, el Palazzo dei Normanni.
Otra de las ciudades más importantes es Catania; al pie del volcán Etna. Quedan todavía restos romanos y griegos en muchos rincones, así como construcciones de Normandos y Svevos. Esta ciudad fue asolada por terremotos y erupciones volcánicas un total de siete veces, pero supo salir adelante. Hoy es patrimonio histórico de la humanidad; con abundantes palacios e iglesias barrocas. Y no podemos obviar a Siracusa, ciudad de rica historia que cuenta con uno de las riquezas arqueológicas más ricas de Sicilia.

Posee la península de la Ortigia (sede original de los corintios), parque de Neápolis con su anfiteatro romano, teatro griego, o la ‘Oreja de Dionisio’. Podemos además visitar el Museo del Papiro y el Museo Arquelógico Regional Paolo Orsi. Otros destinos renombrados son Taormina, Agrigento, Caltagirone, Cefalú o Piazza Armerina. En todo el territorio siciliano encontramos fortalezas, iglesias y espacios naturales de gran belleza.
Un capítulo aparte merece la gastronomía, deliciosa e influenciada por las cocinas romana, española, árabe y griega. Y entre las tradiciones más arraigadas cabe mencionar la llamativa ‘opera dei pupi’, un teatro de marionetas que representan a caballeros de Carlomagno. Sicilia también es muy conocida por su volcán activo Etna, que es el punto más alto de la isla (3.323 msnm).
Uno o cien viajes a Sicilia están justificados por las bellas playas, destacando Castellmmare del Golfo al oeste de Palermo, o en la costa del sudoeste Selinunte, bajo los templos arqueológicos. Al sur de la localidad de Ragusa están las amplias Donnalucata y Scoglitti, y en la costa este las calas con grutas de Taormina, incluida la isla Bella. Y esto sólo es una muestra.

La segunda isla más grande del Mediterráneo es Cerdeña. Situada entre Córcega, Túnez y las islas Baleares, su capital es Cagliari, y otras ciudades importantes son Sassari, Alguer, Porto Torres, Olbia, Tempio Pausania, La Maddalena, Ozieri, Nouro, Oristano, Iglesias y Carbonia. La contaminación no es un problema es estas preciosas tierras, y la gente es amable, sencilla y de raíces pastoriles y marineras.
Encontramos en esta isla hermosas playas, entre las que podemos mencionar Capriccioli, Liscia Ruja, Spiaggia del Principe y muchas más, así como los arenales de Santa Margherita di Pula, Villasimius y la Costa Rei, Esta costa es conocida como la “Costa Esmeralda”. A diferencia de Sicilia y buena parte de Italia, no hay riesgo sísmico. Más del 80% del territorio de Cerdeña se conforma por elevaciones y montañas.

Llaman la atención los Nuraghis, misteriosas construcciones circulares de piedra, cuya finalidad es desconocida. Son desde hace varios años Patrimonio de la Humanidad gracias a la UNESCO. En Cerdeña también hay vestigios de la cultura fenicia, como en Tharros o las catacumbas de Sant'Antioco (si bien luego fueron usadas por cristianos).También una gran opción es acudir al bosque petrificado de Martis, con multitud de troncos de árbol antiquísimos, muchos de los cuales están ya totalmente mineralizados.
Cuando viajes a Cerdeña podrás conocer también iglesias de estilo románico y museos arqueológicos muy interesantes. Si elegimos ir a Cagliari, haya que conocer el centro, donde están la Catedral, la Torre del Elagante, la Ciudadela de los Museos y la Necrópolis de Tuvixeddu. También paseemos por los bonitos barrios de Castello, Villanova, Stampace y de Marina.
En Sassari (segunda ciudad más importante de Cerdeña) vale la pena visitar el casco antiguo, y la Catedral de San Nicolas. Si vamos a Castelsardo, no olvidar el Castillo Doria, y los negocios de artesanía.


La región del mediterráneo, cuyo mar baña el territorio de 22 países, tiene el privilegio de facilitar condiciones climatológicas únicas en el planeta, y en su perímetro muchas regiones dignas de visitarse. Hoy citaremos dos de ellas, una al sur de Italia (Malta) y otra a su noreste (Croacia).
Empecemos por Malta. Este pequeño país insular (apenas 315 Km cuadrados de superficie) está integrado por las islas de Malta, Gozo, Comino, y lo islotes (deshabitados) de Cominotto, Filfla y Saint Paul. Tiene un clima típicamente mediterráneo, con veranos secos y calurosos, e inviernos húmedos y con el mar muy frío. Además del maltés, se hablan el inglés e italiano. Malta tiene un gran legado histórico a pesar de su reducida extensión.

Civilizaciones como la griega, fenicia, romana, árabe y británica han dejado su huella en la arquitectura, gastronomía y cultura locales. Además acá se establecieron los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén. Numerosos monumentos y antiguas construcciones dejan ver dicho legado. Por ejemplo, está La Valletta, centro histórico de la capital que tiene el rango de Patrimonio de la Humanidad. Es una villa amurallada de gran encanto, con estrechas calles, fachadas con balcones cubiertos, carrozas de caballos y abundantes edificios monumentales En Mdina y Rabat podemos conocer bellas iglesias, palacios y monasterios.
Saliendo de las murallas de Mdina podemos recorrer Gran Harbour, el puerto más grande del país, utilizado desde épocas romanas. También podemos encontrar varios museos, como el Etnográfico, de Historia Natural, de la Marina, Folklórico, Arqueológico, el Museo de la Prisión; Palacio del Gran Maestre (con su valiosa colección de armas) que hoy es sede del Parlamento, entre muchos otros. Los sibaritas también encontrarán buenas razones para organizar viajes a Malta. La culinaria local tiene influencias de la cocina italiana, turca, española, y sus ingredientes principales son las verduras mediterráneas, pescado y conejo.
Otra tradición es la artesanía en piedra (porosa y amarilla) de la cual podremos encontrar geniales souvenirs. Las festividades maltesas son en su mayoría religiosas, siendo católica el 98% de la población. Pero eso no quiere decir que el colorido, la música y la alegría este prohibidos: nada más falso. De abril a septiembre se celebran las llamadas Festas, con cada comunidad honrando al santo de su parroquia. La Pascua también cobra gran importancia en Malta, con la gente disfrazada de personajes bíblicos. El 29 de junio es la fiesta de los patronos de la isla; San Pedro y San Pablo.

Sus festividades conocidas como L'Imnarja empiezan varios días antes. El Malta Jazz Festival se realiza cada tercer fin de semana del mes de julio. El 8 de septiembre se celebra en Grand Harbour una regatta, recordando el cese de la ocupación turca con música y fuegos artificiales. No olvidemos los carnavales, con coloridas carrozas, desfiles y demás. Las playas de Malta merecen una mención aparte. Con aguas templadas y cristalinas, son ideales para el buceo. La Gruta Azul o Blue Grotto es una enorme gruta dentro de los acantilados.
En Gozo, visitemos la impresionante Azure Window (inmenso agujero de formación natural en la roca, en forma de ventana) y el Templo Megalítico de Ggantija que es considerado la estructura independiente más antigua del mundo (3.500 a.C). La pequeña isla de Comino es rica en biodiversidad, y ahí veremos la hermosa Laguna Azul, donde según el mito Circe retuvo a Ulises, el protagonista de la Odisea. Malta también cuenta con vida nocturna, concentrada en Paceville; Sant Giljan (Saint Julian). Abundantes discotecas, restaurantes, bares, y hasta cines y pistas de bolos para los que quieran modernidad.

Al noreste de Italia otra región repleta de atractivos turísticos nos espera. Se trata de Croacia. Con sus paisajes de olivos y pinos, pueblitos de pescadores, bellas playas y abundante patrimonio reflejado en sus siete parques naturales y seis lugares declarados “Patrimonio de la Humanidad”; nos ofrece múltiples alternativas de ocio y relax. No en vano el turismo y los viajes a Croacia aumentan considerablemente cada año.
A nuestra disposición están diversas opciones para practicar deportes de aventura, como ciclismo, canotaje, vela, senderismo, equitación, golf, buceo y montañismo; entre otros. La gastronomía local es muy valorada, con variedad de jamones y embutidos, quesos, anchoas y sardinas en salmuera, aceite de oliva, carnes de caza y abundantes pescados. Son típicos los aguardientes caseros como el Sljivovica (orujo de ciruelas) o el Travarica (orujo con hierbas), o la Bevanda; un vino tinto mezclado con agua.
El país está formado por 1.778 km de líneas costeras. Además existen muchísimas islas: un total de 1185 de las cuales sólo 66 están habitadas. El fondo submarino croata es de gran belleza, por la trasparencia de sus aguas (pertenecientes al Mar Adriático) y la rica flora y fauna, así como vestigios arqueológicos de le época en que griegos y romanos transitaban. El clima es templado, con veranos secos y cálidos; e inviernos lluviosos pero no demasiado fríos gracias a las altas montañas de la costa.
Entre los siete parques naturales de Croacia, tenemos por ejemplo al montañoso Parque Nacional de Risnjak, con sus numerosos linces, o al boscoso Parque Nacional de Paklenica donde vive el casi extinto buitre leonado. En el Parque Nacional de Plitvice se encuentran osos, lobos y ciervos, así como 16 bellos lagos que vierten sus aguas en impresionantes cataratas. En las Islas Brijuni se pueden observar cientos de aves y platas endémicas. También están el Parque natural de Lastovo, el de Kornati, o el Parque nacional de Mljet.

El nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO no se queda atrás, con maravillas como el núcleo histórico de Trogir, catedral de Santiago de Sibenik, Palacio de Diocleciano en Split, o basílica de Eufrasio en Porec (Istria). Pero sin duda el lugar más conocido internacionalmente de Croacia, es la legendaria ciudad de Dubrovnik. Este famoso destino es uno de los focos turísticos principales del Mediterráneo, conocida como “la perla del Adriático”. Está rodeada de murallas, al pie de la montaña de San Sergio.
Su casco histórico parece detenido en el tiempo, con pavimentos de mármol, callejuelas empinadas con largas escaleras, palacios, iglesias y museos por doquier. En todos los rincones de Dubrovnik, antiguamente conocida como Ragusa, nos toparemos con una inmensa riqueza artística e histórica.
Por si fuera poco, la UNESCO también ha proclamado Patrimonio de la Humanidad, pero en la categoría “Oral e Intangible” al Canto y música a dos voces en escala istriana, la marcha de los campanilleros de Kastav en el carnaval, fabricación de encajes en Croacia, la fiesta de San Blas, procesión Za Krizen (vía crucis) en la isla de Hvar, fabricación tradicional de juguetes de madera en Hrvatsko Zagorje, la procesión primaveral de las Ljelje/Kraljice (reinas) de Gorjani, el Sinjska Alka (torneo de caballería en Sinj) y la elaboración del pan de especias en el norte de Croacia.


El encanto del mediterráneo es único en el mundo. Millones de turistas lo visitan cada año, deseos de impregnarse del poderoso sol, bello mar, exquisita gastronomía y un legado cultural inmenso en toda la zona.
Un buen ejemplo es Túnez, el país más pequeño del Magreb o Poniente del Mundo Árabe. Se ubica entre el oriente de la cordillera del Atlas y el mar Mediterráneo. Casi el 40% de su territorio está ocupado por el desierto del Sahara, siendo el resto terreno apto para el cultivo así como costero en 1.300 kilómetros.

Este pueblo tiene una rica historia, siendo los romanos, fenicios, árabes y hebreos algunas civilizaciones que acá se establecieron. Esta mezcla generó una cultura muy variada y polifacética. En la capital está la Medina de Túnez, un laberíntico y apasionante mercado con mezquitas y tiendas. También el Museo del Bardo, con una gran colección de mosaicos de diversas épocas históricas.
En Cartago están las Termas de Antonino, que fuera uno de los lugares de baño más importantes del Imperio Romano. El pintoresco pueblo de Sidi Bou Saïd es otra parada obligada. En Mantmata visiten las casas Trogloditas; y en El Jem el anfiteatro romano; donde se rodó la oscarizada película Gladiator. Existen danzas tradicionales como Raqs al Juzur o Raks al Balas (danza del Jarrón). Otras manifestaciones artísticas con la artesanía donde destacan las alfombras y la alfarería.

El imponente estilo arquitectónico va desde construcciones romanas y púnicas hasta musulmanas, casas alpinas de tejas rojas y corredores bereberes al sur. Los hammam (baños públicos) son una tradición muy difundida. Otra muestra de la riqueza cultural son los numerosos festivales musicales que se efectúan en Túnez. Una razón más para animarnos a pasar Vacaciones en Túnez.
Pero también existe una considerable riqueza biológica siendo uno de los 13 sitios del Mediterráneo con mayor biodiversidad. Por ejemplo está el parque de Ichkeul; Patrimonio Mundial de la UNESCO, así como 16 reservas naturales protegidas. No olvidemos la cascada de Tamerza, el lago salado de Chott El Djerid, oasis de Montaña de Chebika o el desierto de Douz con sus impresionantes dunas.

La isla de Mykonos, en Grecia, es otro rincón del Mediterráneo que debe ser visitado. De acuerdo a la rica mitología griega en este lugar el dios Zeus se enfrentó a los Gigantes; lo que de por si es un dato muy interesante. Con su paisaje árido pero con bellas playas, guarda todo el encanto del archipiélago de las Cícladas.
Con casitas blancas y cuadradas, callejuelas estrechas y pintorescas, muchos molinos de viento y cientos de iglesias (siendo la de Santísima Virgen Paraportiani la más importante); la vista que tendremos es única en el planeta. Por supuesto, la cultura se hace presente con varios museos, mientras que el cine y arte son bastante difundidos.
Este pueblo de pescadores con 105,18 km² de superficie es conocido como "la joya del mar Egeo". No le falta razón a este apelativo. Quizá el encanto principal de Mykonos es la mezcla de apacible y romántico lugar; como la Pequeña Venecia que está llena de elegantes casas con balcones de madera al borde del mar; con el de un isla cosmopolita de divertida vida nocturna y mucha popularidad entre el jet-set internacional.

Pasar nuestras Vacaciones en Mykonos nos llenará de satisfacción, pues existen magníficas playas. Desde la pequeña población de Platis Yalos salen barquitas a todas ellas. Tenemos algunas muy tranquilas como las de Kapari, Houlakia, Agios Ioannis, Psarou, Playa de Elia, Agrari o la de Panormos.
Pero también, según las preferencias del visitante se puede optar por otras mucho más concurridas como Platis Gialo, Paranga o la ruidosa Megali Ammos con muchos niños y cercanía a la autopista, y las absolutamente fiesteras Paradise y Super Paradise. Las hay también muy equipadas con hoteles, restaurantes y demás como la Platis Gialos, o ideales para deportes acuáticos como Kalafatis, Ornos, Ftelia o Lia. Está también la de Agios Sostis para los aficionados al nudismo.
El pueblo de Mykonos tiene además un pequeño museo arqueológico, otro folklórico y uno naval. La sur de la isla (Lino) se conservan las interesantes ruinas de Portes, y en Paleocastro hay restos de una antigua fortificación.
Dos maravillosos destinos del mediterráneo nos esperan, solo hace falta animarse.



Al extremo sur de Argentina, en la región más austral del continente una antigua ruta nos lleva al rincón más alejado del planeta. Por una trocha angosta se desplaza la línea férrea del Tren del Fin del Mundo, un ferrocarril que nos lleva hasta Ushuaia en la provincia de Tierra del Fuego utilizando las históricas locomotoras a vapor.
Este tren surgió por la necesidad de trasladar leña y otros materiales a la cárcel que ahí funcionaba y con el tiempo se convirtió en el transporte de los presos, pero en 1952 se clausuró. Más de 40 años tuvieron que pasar para que el pequeño tren volviera a funcionar y a mediados de los años 90 se decidió ponerlo a funcionar con fines turísticos.

En la hora y cuarenta minutos de recorrido tendremos la oportunidad de recrear parte de la historia de esa región argentina. El punto de partida se ubica a 8 km de la ciudad de Ushuaia, en la Estación Fin del Mundo, para luego internarse en el Cañadón del Toro cruzando el río Pipo sobre el Puente Quemado. La siguiente parada es la Estación Cascada la Macarena donde se puede apreciar la representación de la forma de vida de las tribus Yámanas, que habitaron el lugar hace cientos de años.
Una vez que sigue el recorrido el tren pasa al Parque Nacional Tierra del Fuego acompañado de las orillas del Río Pipo, desde donde se puede apreciar las huellas que dejaron los presos en sus trabajos rutinarios de cortar los árboles. Finalmente se llega a la Estación del Parque y de ahí el viajero decide si volver a la Estación Fin del Mundo o continúa su recorrido por el parque.
La estación permanece abierta los 365 días del año, tiene horarios diversos y nos permite retroceder 100 años en el tiempo para sumergirnos en la historia del Tren del Fin del Mundo.


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